Mientras miles de argentinos hicieron las valijas para viajar a Estados Unidos con la ilusión de vivir el Mundial desde las tribunas, Lucas Granados eligió hacer exactamente el camino contrario. Dejó uno de los tres países anfitriones de la Copa del Mundo 2026, cruzó más de 7.500 kilómetros y aterrizó en Tucumán para pasar un mes junto a su familia. Por las vueltas de la vida, justo sus días de vacaciones coincidieron con las primeras fechas de la competencia y pudo darse el mejor lujo de todos, disfrutar y alentar a Argentina, el país que tanto ama, junto a sus seres queridos.

En la casa de sus primos y tíos los partidos no se juegan en silencio. Hay gritos, abrazos, discusiones con el árbitro y un clima que cambia a medida que avanza cada partido que disputa la “Albiceleste”. Es el mismo escenario que se repite en miles de hogares tucumanos durante este Mundial, pero para Lucas tiene un significado especial. Porque, aunque nació en Estados Unidos y vivió allí toda su vida, siente que esos 90 minutos lo acercan un poco más al país que siempre consideró suyo.

La historia comenzó mucho antes de que él naciera. En 1995, sus padres, Perla y Fabián, emigraron a Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades. Se instalaron en Nueva York y allí formaron su familia. Tuvieron cuatro hijos: Nicholas, Lucas, Enzo y Thiago, quienes fueron criados con un fuerte vínculo con sus raíces. En esa casa, Argentina y Tucumán siguieron estando presentes todos los días, desde las comidas y las costumbres hasta las conversaciones familiares y, por supuesto, la pasión por el fútbol. Los seis crecieron y viven con ese sentimiento intacto, como si los 19 países que los separan de su provincia fueran apenas un detalle en el mapa.

"No fue a propósito venir durante el Mundial, pero era la única oportunidad que tenía para viajar. Me tomé un mes de vacaciones porque quería pasar más tiempo con mi familia. Como allá no tengo a nadie, quería aprovechar. Y la verdad es que no puede haber un lugar mejor para ver los partidos. Creo que compartirlos con otros argentinos es distinto", le contó entusiasmado a LA GACETA.

En Estados Unidos también tiene amigos futboleros. Sin embargo, dijo que nunca experimentó algo parecido a lo que está viviendo en estos días en Tucumán. "Allá ven fútbol, pero ninguno es argentino. Acá siento el amor por el país y por el equipo. Todos vivimos el partido igual, todos nos ponemos nerviosos, ganemos o perdamos"

El contraste se hizo todavía más evidente cuando recordó el Mundial de Qatar 2022. Aquella vez le tocó seguir el debut mientras trabajaba. Apenas pudo mirar algunos minutos de la derrota frente a Arabia Saudita y después prefirió ver el resto del torneo solo. "Quería estar tranquilo. En cambio acá es completamente distinto. La emoción se contagia. Sentís que todos están viviendo exactamente lo mismo que vos".

Amor por la "Albiceleste"

Su pasión por la selección argentina nació junto con él. Mientras la mayoría de los chicos estadounidenses crecieron entre el béisbol y el básquet, él lo hizo en una cancha de fútbol. En su casa las conversaciones siempre giraron alrededor de Tucumán, de Argentina y de la pelota. "Yo nací pensando que Messi era un dios. También Maradona. Siempre sentí que era diferente a los otros chicos. Ellos jugaban a otros deportes y yo tenía ese amor por el fútbol y por Messi".

La admiración por el “10” va mucho más allá de su desempeño deportivo. "Messi es un ‘god model’, un ejemplo. Uno quisiera parecerse a él, no solamente por cómo juega, sino por la humildad que tiene"

CON LA BANDERA A TODAS PARTES. Cada vez que tiene la oportunidad de alentar a Argentina lleva la celeste va acompañado de la celeste y blanca.

Esa pasión por Argentina nunca encontró competencia para otra casaca. Ni siquiera ahora que el Mundial se juega en el país donde nació. "No tengo ni una camiseta de Estados Unidos. Todas las que tengo son de Argentina", confesó.

Si analiza a qué se debe esto, afirma con seguridad que es por la falta de euforia con la que se vive y se siente el fútbol entre los norteamericanos. “Acá (Argentina) hubo propagandas del Mundial por todos lados, banderas, gente hablando del tema. Allá no. Y eso que el Mundial se está jugando en Estados Unidos. Es como si no supieran lo que está pasando".

Para Lucas, la diferencia no está en la calidad de los jugadores ni en los resultados deportivos. Está en la manera de sentir. "Puede ser que en otros países vivan el fútbol con pasión, pero creo que nada se compara con el argentino. Acá la pelota forma parte de la vida de la gente. Eso me hace sentir muy orgulloso. Amo ser argentino", reafirmó con convicción.

Esa sensación de pertenencia aparece cada vez que luce la camiseta celeste y blanca. "Cuando me la pongo me siento más argentino, me hace sentir con poder. Tiene algo que ninguna otra camiseta tiene. Me acerca mucho más a mis raíces", dijo.

Su vínculo con la “Scaloneta” también le regaló momentos inolvidables. La última vez que pudo ver al plantel de Lionel Scaloni fue en 2024 cuando asistió a la semifinal de la Copa América frente a Canadá, y todavía recuerda la emoción de cantar junto a miles de hinchas. "Fue un sueño cumplido. Una experiencia que querés repetir todo el tiempo. Como nunca tuve la oportunidad de ver a Argentina jugar de local, siempre trato de tomar la chance para ver los partidos allá”.

Para no perder la costumbre, si la Selección llega a la final de este torneo, aprovechará que la final se celebrará cerca de su casa e intentará comprar una entrada. Y si no la consigue, ya tiene un plan. "Me voy a quedar afuera del estadio. Seguro va a estar lleno de argentinos y va a ser una fiesta igual".

Mientras tanto disfruta de otro privilegio hasta que llegue la hora de embarcar hacia el norte. Ver cada partido rodeado de sus seres queridos a quienes tanto extraña en su día a día. "Cada vez que vuelvo siento que estoy en casa”, admitió. Por eso, cuando alguien le pregunta si se considera estadounidense o argentino, no necesita meditar demasiado su respuesta. "Soy argentino. Siento que, así como una persona puede nacer en España o en cualquier otro lugar del mundo, yo solo nací en Estados Unidos, pero mi sangre es argentina".